http://www.youtube.com/watch?v=S85xvO7A1KE
Mendian larrartean
aurkitzen da loretxo bat
aurrean umetxo bat
loretxoari begira.
Loreak esan nahi dio
umetxo aska nazazu
jaio naiz 1ibre izateko
ta ez loturik egoteko
Umetxoak ikusirik
lorea ezin bizirik
arantzak kendu nahi dizkio
bizi berri bat eman.
Orduan izango baitu
indarra eta kemena
orduan emango baitu
ugari bere fruitua.
Mendian larrartean
aurkitzen da loretxo bat
aurrean umetxo bat
loretxoari begira.
Loreak esan nahi dio
umetxo aska nazazu
jaio naiz libre izateko
ta ez loturik egoteko
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En el monte entre prados
se encuentra una pequeña flor
delante un niño
mirando a la florecilla.
La flor le quiere decir
"Niño dejame libre,
he nacido para ser libre,
y no para estar atrapada.
Viendo el niño
la flor sin poder vivir
quiere quitarle las espinas
darle una nueva vida.
Será entonces cuando tendrá
fuerza y coraje
será entonces cuando de
su fruto en abundancia
Páginas
jueves, 21 de abril de 2011
Loretxo.
Publicado por Aitor Rodríguez Carrero en 13:45 0 comentarios
Epopeya de gilgamesh
Busqueda de la Gloria:
La historia comienza con la presentación de Gilgamesh de Uruk. La introducción describe su gloria y triunfos. Pero la gente en la época de Gilgamesh no era feliz. Se quejaban de que abusaba de su poder durmiendo con las mujeres antes que sus esposos; por esto, la diosa de la creación Ninhursag creó al Enkidu, que comenzó a molestar a los pastores. Cuando uno de ellos se quejó ante Gilgamesh, el rey le envió a una prostituta sagrada: Shamhat. El contacto con ella civiliza a Enkidu. Mientras tanto, Gilgamesh tiene extraños sueños que su madre Ninsun le explica diciéndo que vendrá a él un gran amigo.
Enkidu y Shamhat salen del yermo para casarse en Uruk. Cuando Gilgamesh acude al festejo para dormir con Shamhat, encuentra sus intenciones frustradas por Enkidu. Ellos luchan y, tras una gran batalla, Gilgamesh presenta a Enkidu a su madre y le hace parte de su familia porque él no tiene una propia. Entonces Gilgamesh le propone viajar al bosque para adquirir gloria cortando algunos grandes árboles y matando al demonio Humbaba. Enkidu no está de acuerdo, pero logra convencerlo.
Gilgamesh y Enkidu se preparan para la aventura en el bosque. Gilgamesh informa a su madre, que se queja, pero pide ayuda al dios-sol Shamash y le da a Enkidu un consejo.
En el camino, Gilgamesh tuvo cinco pesadillas así que Enkidu le explica los sueños como un buen presagio, pero cuando llegan al bosque está asustado otra vez y Enkidu tiene que animarlo.
Cuando los héroes finalmente llegan ante Humbaba, el guarda de los árboles, el monstruo comienza a ofenderlos. Su cólera separa las montañas Sirara del Líbano. Humbaba es vencido y le ruega a Gilgamesh por su vida, pero al final lo decapitan.
Gilgamesh rechaza las insinuaciones sexuales de la la diosa Ishtar porque ella ha tenido antes otros amantes. Ishtar le pide a su padre, Anu, que le mande el "Toro del cielo" para vengar el rechazo. Cuando Anu rehusa, Ishtar amenaza con levantar a los muertos. Anu teme y cede. Gilgamesh y Enkidu, sin ayuda divina, derrotan a la bestia y le ofrecen su corazón a Shamash. La ciudad de Uruk celebra, pero Enkidu tiene un mal sueño.
"Si caigo, habré conquistado la fama. La gente dirá: 'Gilgamesh cayó luchando contra el fiero Humbaba!...Estoy decidido a penetrar en el bosque de los cedros,Hasta ahora ha sido feliz mi corazón: oigo este canto, veo una flor,quiero fundar mi gloria."
Búsqueda de la inmortalidad:
En el sueño de Enkidu, los dioses piensan que alguien debe ser castigado por la muerte del "Toro del cielo" y de "Humbaba" y deciden hacer pagar a Enkidu. Gilgamesh está consternado y van al templo a rezarle a Shamash por la salud de su amigo. No obstante, enferma cada vez más y, moribundo, describe el inframundo.
Gilgamesh se lamenta por Enkidu y ofrece regalos a los dioses para que caminen al lado de Enkidu en el más allá.
Gilgamesh procura evitar el destino de Enkidu y emprende viaje para visitar a Utnapishtim y a su esposa, los únicos seres humanos que sobrevivieron al diluvio universal y a quienes les fue concedida la inmotalidad por los dioses, con la esperanza de obtenerla también. A lo largo del camino, Gilgamesh pasa las dos montañas desde donde el Sol se levanta, custodiadas por dos seres-escorpión que le permiten seguir. Viaja a través de la oscuridad, por donde el Sol viaja cada noche y justo antes de que el Sol se lo encuentre, llega al final. La tierra al final del túnel es un lugar maravilloso, lleno de árboles cuyas hojas son joyas.
Gilgamesh se reune con Siduri y le dice el propósito de su viaje. Siduri fracasa al intentar disuadirlo, pero le envían a Urshanabi para ayudarle a cruzar el mar a Utnapishtim. Urshanabi estaba en compañía de cierto tipo de gigantes de piedra que Gilgamesh consideró hostiles y mató. Cuando le narra su historia a Urshanabi y le pide ayuda, le dicen que justamente ha matado a las únicas criaturas capaces de cruzar las Aguas de la muerte. Esas aguas no deben ser tocadas, por lo que Utshanabi le dice que corte 120 remos para atravesar el agua. Finalmente llegan a la isla de Utnapishtim, quien nota algo raro en el barco y pregunta a Gilgamesh al respecto. Gilgamesh le cuenta lo ocurrido y le pide ayuda, pero Utnapishtim lo reprende porque combatir el destino de los humanos es inútil y arruina la alegría de la vida.
Utnapishtim pregunta por qué los dioses deberían darle el mismo honor que al héroe de la inundación. En el momento en que se marchan, la esposa de Utnapishtim le pide que tenga compasión de Gilgamesh por su largo viaje así que le menciona una planta del fondo del oceáno que lo hará joven de nuevo. Gilgamesh obtiene la planta atando rocas a sus pies, para poder caminar en el fondo del mar. Desafortunadamente, pone la planta en la orilla del lago mientras se baña y es robada por una serpiente. Gilgamesh llora en presencia de Urshanabi y regresa a su ciudad, donde la contemplación de sus grandes muros le hace alabar el trabajo duradero.
"¿A dónde vas, Gilgamesh?La vida que tú buscas nunca la encontrarás."
Publicado por Aitor Rodríguez Carrero en 13:41 0 comentarios
Mensaje de Toro Sentado.
¡Observad, hermanos: la primavera ha llegado, la tierra ha recibido los abrazos del sol, y pronto veremos los frutos de ese amor! Todas las semillas despiertan, igual que cobran vida los animales. A este poder misterioso debemos, también nosotros, nuestra existencia; por eso atribuimos a nuestros vecinos, incluso a nuestros vecinos los animales, el mismo derecho que tenemos nosotros de residir en esta tierra. Pero, escuchadme todos, ahora tenemos que hacer frente a otra raza, escasa y débil cuando nuestros padres entraron en contacto con ella por primera vez, más extendida y arrogante en nuestros días. Por extraño que parezca, se han empeñado en cultivar la tierra y están enfermos del afán de posesión. Estas gentes han establecido muchas reglas que los ricos pueden saltarse, pero no los pobres. Recaudan impuestos de los pobres y los débiles para mantener a los ricos que gobiernan. Reivindican nuestra madre tierra, la de todos, para su disfrute particular, y se atrincheran contra sus vecinos; desfiguran la tierra con sus construcciones y sus inmundicias. Esta nación es como un torrente de nieve fundida que desborda su lecho y lo arrasa todo a su paso. RESULTA IMPOSIBLE CONVIVIR CON ELLOS.
Toro Sentado Jefe Sioux Hunkpapa (1875)
Publicado por Aitor Rodríguez Carrero en 13:40 0 comentarios
Mensaje de la Nación Sioux a los EE.UU.
¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. Si no somos dueños de la frescura del aire o del brillo del agua ¿cómo es posible comprarlos? Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada aguja brillante de pino, cada puñado de arena de las playas, cada niebla en las maderas oscuras, cada claridad y el zumbido del insecto son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.
Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Washington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros.
Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada y deben enseñar a sus hijos que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del río es la voz de mis antepasados.
Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed, los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus niños que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.
Sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra manera de ser; una porción de tierra para él tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga, y cuando la ha conquistado prosigue su camino. Deja atrás la sepultura de su padre y no le importa, roba de la tierra lo que sería de sus hijos, y no le preocupa. La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el cielo, como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra y dejará detrás sólo un desierto. La sola vista de sus ciudades, llenas de pánico a los ojos del piel roja. Pero quizá esto es porque el piel roja es un "salvaje" y no entiende...
No existe un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar para oír el florecer de las hojas de la primavera o el susurro del vuelo de los insectos. Pero quizá porque yo soy un salvaje no logro comprenderlo ¿Para qué vivir si el hombre no puede oír el adorable lamento del chotacabras o el argumento de las ranas alrededor de una charca en la noche? El indio prefiere el suave murmullo del viento lanzado sobre la cara del estanque y olfatear el viento, limpio por un mediodía de lluvia, o la esencia del pino.
El aire es algo muy preciado para el piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire- el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como un agonizante de muchos días, es insensible al mal olor. Si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que él mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último aliento. Si les vendemos nuestras tierras, deben mantenerlas intactas y sagradas, como un lugar en el que incluso el hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.
Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos. Yo soy un salvaje y no entiendo ninguna otra forma de actuar. He visto millares de búfalos pudriéndose en la planicie por el hombre blanco, que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un salvaje, y no entiendo como el humo del caballo de hierro puede ser más importante que el búfalo, al que nosotros sacrificamos solamente para poder sobrevivir.
¿Qué es el hombre sin las bestias? Si todas las bestias se fuesen el hombre moriría de una gran depresión de espíritu. Cualquier cosa que le pase a los animales le pasará también al hombre. Todos los seres están relacionados. Cualquier cosa que acontezca a los animales acontecerá al hombre en breves.
Ustedes deben enseñar a sus hijos que el suelo bajo sus pies son las cenizas de nuestros abuelos. Para que respeten la tierra, díganles que fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus hijos lo que enseñamos a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que ocurra a la Tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen al suelo, se están escupiendo a ellos mismos. La tierra no pertenece al hombre; es el hombre quien pertenece a la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos.
Incluso el hombre blanco, cuyo dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del sentido común. Sabemos una cosa que el hombre blanco puede alguna vez descubrir: nuestro Dios es su mismo Dios. Ustedes piensan ahora que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra. Pero no puede ser; es el Dios del hombre y su compasión es indistinta para el blanco y para el rojo. La tierra es preciosa, y despreciarla a ella es despreciar a su Creador. Continúen contaminando
su cama y una noche serán sofocados en sus propios residuos.
Cuando el último piel roja se desvanezca de la tierra y su memoria sea solamente una sombra de una nube atravesando la pradera, estas riberas y praderas estarán aún retenidas por los espíritus de mi gente, por el amor a esta tierra, como los recién nacidos aman el sonido del corazón de sus padres.
Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente, iluminados por la fuerza del dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre los hombres de piel roja. Cuando los búfalos sean exterminados, los caballos salvajes amansados, la esquina secreta de la floresta pisada con la esencia de muchos hombres y la vista rosada de las colinas sazonada por los hilos del hablar ¿Dónde estará el árbol? se habrá ido ¿Dónde estará el águila? desapareció. Al decir adiós al volar, al cazar... termina la vida y empieza la supervivencia.
Publicado por Aitor Rodríguez Carrero en 13:39 0 comentarios
Carta del indio Seattle al presidente de Estados Unidos.
El gran jefe de Washington envió palabra de que desea comprar nuestra tierra. El gran jefe también nos envió palabras de amistad y buenos deseos. Esto es muy amable de su parte, desde que nosotros sabemos que tiene necesidad de un poco de nuestra amistad en reciprocidad.
Pero nosotros consideramos su oferta; sabemos que de no hacerlo así el hombre blanco puede venir con pistolas a quitarnos nuestra tierra.
El gran jefe Seattle dice: “El gran jefe de Washington puede contar con nosotros sinceramente, como nuestros hermanos blancos pueden contar el regreso de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas – no se pueden detener”.
¿Cómo intentar comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? La idea nos resulta extraña. Ya que nosotros no poseemos la frescura del aire o el destello del agua. ¿Cómo pueden comprarnos esto? Lo decidiremos a tiempo.
Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi gente. Cada aguja brillante de pino, cada ribera arenosa, cada niebla en las maderas oscuras, cada claridad y zumbido del insecto es santo en la memoria y vivencias de mi gente.
Sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras razones. Una porción de muestra tierra es lo mismo para él, que la siguiente; para él, que es un extraño que viene en la noche y nos arrebata la tierra donde quiera que la necesite. La tierra no es su hermana sino su enemiga y cuando la ha conquistado se retira de allí. Deja atrás la sepultura de su padre, no le importa.
Plagia la tierra para su hijo, no le importa. Olvida tanto la sepultura de su padre como el lugar en que nació su hijo. Su apetito devorará la Tierra y dejará detrás sólo un desierto. La sola vista de sus ciudades, llenas de pánico a los ojos del piel roja. Pero quizá esto es porque el piel roja es un “salvaje y no entiende…
No existe un lugar pacífico en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar para oír las hojas de la primavera o el susurro del vuelo de los insectos. Pero quizá porque yo soy un salvaje no logro comprenderlo, el repiquetear parece que insulta los oídos ¿Y qué vivir, si el hombre no puede oír el adorable lamento del chotacabras o el argumento de las ranas alrededor de una charca en la noche?
El Indio prefiere el agradable sonido del viento lanzado sobre la cara del estanque, olfatear el viento limpio por un mediodía de lluvia o esencia del pino. El aire es algo muy preciado para el piel roja. El hombre blanco parece no notar el aliento del aire. Como un agonizante de muchos días, está aterido para olfatear.
Si decidiera aceptar lo haría con una condición. El hombre blanco debe tratar a las bestias de esta tierra como a sus propios hermanos. Yo soy un salvaje y no entiendo ninguna otra forma. He visto millares de búfalos muertos por el hombre blanco, para que pudiera pasar un tren.
Yo soy un salvaje, y no entiendo como el humo del caballo de hierro puede ser más importante que el búfalo, el que nosotros matábamos solamente para poder sobrevivir ¿Qué es el hombre sin las bestias? Si todas las bestias fuéranse el hombre moriría de una gran depresión de espíritu. Cualquier cosa que le pase a los animales le pasará también al hombre. Todos los seres están relacionados. Cualquier cosa que acontezca a la tierra acontecerá también a sus hijos.
Nuestros hijos han visto a sus padres humillarse por la defensa. Nuestros guerreros han sentido vergí¼enza, y han cambiado sus días a la ociosidad, y contaminan sus cuerpos con dulce comida y bebida. Importa poco donde pasaremos el resto de nuestros días – no somos demasiados.
Unas pocas horas, unos pocos inviernos y ninguno de los niños de las grandes tribus, que alguna vez vivieron sobre la Tierra, saldrán para lamentarse de las tumbas de una gente que tuvo el poder y la esperanza.
Sabemos una cosa que el hombre blanco puede alguna vez descubrir. Nuestro Dios es su mismo Dios. Ustedes piensan ahora que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra. Pero no puede ser. í‰l es el Dios del hombre y su compasión es indistinta para el blanco y para el rojo. La Tierra es algo muy preciado para í‰l, y el detrimento de la Tierra, es una pila de desprecios para el Creador. A los blancos les puede pasar también, quizá pronto, lo que a nuestras tribus. Continúen contaminando su cama y se sofocarán una noche en su propio desierto.
Cuando los búfalos sean exterminados, los caballos salvajes amansados, la esquina secreta de la floresta pisada con la esencia de muchos hombres y la vista rosada de las colinas sazonada de la charla de las esposas ¿donde estará la maleza? se habrá ido ¿Donde estará el águila? se habrá ido. Decir adiós al volar… al cazar… la esencia de la vida empieza a extinguirse…
Nosotros entenderíamos si supiéramos lo que el hombre blanco sueña ¿qué espera describir a sus hijos en las largas noches de invierno? ¿qué visiones arden dentro de sus pensamientos? ¿qué desean para el mañana?… Pero nosotros somos salvajes. Los sueños del hombre blanco están ocultos para nosotros, y por ello caminaremos por nuestros propios caminos. Si llegamos a un acuerdo será para asegurar su conservación como lo han prometido.
Allí quizá podamos vivir nuestros pocos días como deseamos. Cuando el último piel roja se desvanezca de la tierra y su memoria sea solamente una sombra de una nube atravesando la pradera, estas riberas y praderas estarán aun retenidas por los espíritus de mi gente, por el amor a esta tierra como los recién nacidos aman el sonido del corazón de sus padres.
Si les vendemos nuestra tierra, ámenla como nosotros la hemos amado. Preocúpense de ella, como nosotros nos hemos preocupado. Mantengan la tierra como ahora la adquieren, con toda su fuerza, con todo su poder y con todo su corazón. Presérvenla para sus hijos, y ámenla como Dios nos ama a todos nosotros. Una cosa sabemos; su Dios es nuestro Dios. La tierra es preciosa para él. Ni el hombre blanco está exento de su destino.
Publicado por Aitor Rodríguez Carrero en 13:37 0 comentarios
martes, 27 de abril de 2010
Diferencias entre ser humano y persona humana.
1. Ser humano.
•Individuo nacido de padres humanos, que pertenece a la especie homo sapiens y tiene genoma humano.
•El concepto de humano es un concepto biológico.
2. Persona humana.
•Individuo autoconsciente, racional y moral.
•El concepto de persona es un concepto cultural.
- Boecio (s. V) definió «persona humana» como una sustancia individual de naturaleza racional, para distinguir a las personas humanas de las personas divinas.
- Kant (s. XVIII) define a la persona humana como un agente racional y moral.
Publicado por Aitor Rodríguez Carrero en 15:01 0 comentarios
Etiquetas: blog, blogger, debate, filosofia, hombre, ser humano
El ser humano en la filosofía del siglo XX.
Freud cuestiona la racionalidad y la autonomía moral de los humanos. Desde su punto de vista, el inconsciente es la causa fundamental de nuestro comportamiento.
Los filósofos del siglo XX aprovechan las ideas de Darwin, Marx y Nietzsche para replantear algunas opiniones tradicionales sobre el ser humano.
Los filósofos existencialistas critican la idea de naturaleza humana. El hombre, dice Sartre, no «es», sino que «existe». Cada uno de nosotros es un individuo que ha de construirse a sí mismo en libertad 
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